La grave crisis de inundaciones que azota a Bragado desde marzo desencadenó una fuerte crítica a las autoridades municipales, a quienes la productora agropecuaria Paulina Bordeu acusó de inacción durante tres años de sequía, un período ideal para la realización de obras.
Bordeu denunció que, pese a abonar tasas viales millonarias por mes, no se concretaron las infraestructuras necesarias para mitigar la situación que hoy mantiene a diversas familias y campos aislados. La falta de respuesta adecuada llevó a los productores a enviar una carta documento al municipio, evaluando incluso la rebelión fiscal como medida de presión.
El núcleo del problema es el agua estancada que ha destruido los caminos rurales, impidiendo la entrada y salida de las propiedades. La situación representa un peligro sanitario y económico, impactando directamente en la ganadería.
Bordeu describió la crudeza de la coyuntura: «Tenemos nuestros animales que en este momento la están pasando. Se empieza a notar lo que es el agua estancada y esta semana empezaron a morirse algunos animales«. Según la productora, el exceso hídrico levanta «un montón de bacterias y de cosas que va trayendo aguas arriba», afectando a las vacas que «son muy sensibles y no te da tiempo a atajo.
FUENTE NOTICIAS ARGENTINAS



